Vanidad. Inteligente. Iracundo. Despiadado.
—¡Ya basta! —Renfel Riverglade se tensó y los miró a todos—. Sea o no acertada la descripción de este u otro bicho del infierno, la cuestión es que mientras nosotros nos quedamos aquí sin hacer nada, esas criaturas, medio mono, medio lagarto o medio lo que sea, campan a sus anchas, y no hacemos nada para impedirlo.
